I’m not an artist

By Marshmallow

Es increíble cómo las ideas se desintegran. Cómo se olvidan de su propio orgullo, para pasar a ser convencionalismos. Y reconozco que es peor aún tener tiempo de más, aún cuando no se desea, y pararse a pensar en cada caso en el mundo. Hay tantas cosas que la gente como yo detesta y rechaza sólo por lo que la sociedad ha hecho de ellas, que uno llega a usar ese tiempo para plantearse por qué.

No hace falta decirlo, en este mundo ya está todo inventado. Hay variaciones geniales, hay quién es capaz de hacernos ver que ha creado algo impresionante, pero que en realidad ya existe. Hay quién nos devuelve a la realidad de una patada distrayendo nuestra atención con bromas de pedorretas y sexo con animales (si, en serio). Pero, en esencia, hasta aquí hemos llegado. No hay nada más allá de lo que tienes al alcance. No tiene sentido viajar si no se tiene esto claro, no tiene sentido comer, leer o pintar una pared. Y, si, he de decir que me molesta que casi nadie entienda algo tan básico. La gente está muerta, y apenas hay zombies. Y sin embargo todos creen escalar hacia el Sol.

Algún hombre un día decidió que todo y todos somos pura materia. Estoy segura de que aquel hombre comprendía mejor que nadie el significado de la palabra creatividad. Puede que gracias a él se inventara, tuviera un sentido. Lo único que hace que la materia deje de serlo es la creatividad. Y creemos que por haber inventado millones de lenguas, que describen y nominan todos esos trozos de materia, ya somos dioses. Creemos que siendo capaces de interrelacionar todos esos “términos”, podemos marcar una diferencia. Creemos que eso se puede aprender de otros. Y no es cierto. Si diferencio un armadillo de un cubo de arena, es porque me importa. Porque me importa toda la materia que me rodea. No quiero ver el mismo cubo que nadie más, aunque se parezca. No quiero comprar la metáfora que esté de oferta esta semana.

Creo que las cosas son tan difíciles de describir como nosotros deseemos hacerlas. El mundo no es complejo, si yo puedo hablar de la conciencia como una asesina compinchada con nuestro sistema nervioso central, y cualquier otro utilizar un ángel y un demonio. Lo que importa es el quién. Las ideas, como he dicho, se convierten en metáforas baratas, y se confunde a un pedante con un pretencioso, a un pretencioso con un erudito. Todos somos críticos desde nuestra posición ignorante, y sabemos que, al escribir, alguien nos adorara. Alguien nos detestara. Pero no es eso lo que nos mueve.

No es el deseo de ser distinto. No es la convicción de que alguien creerá que somos geniales, o mediocres. Somos nosotros. Es nuestra necesidad de crear y destruir, de ser tan violentos como benévolos. De expandirnos y contraernos, como el universo del que somos parte, no centro. Pero esa necesidad desaparece casi siempre. Un día, otro hombre nos ató a algo llamado conciencia. Y nosotros le dejamos que, a su vez, la atara a quién sabe que. Poder, estupidez o conformismo. Algo global. Algo que anula la creatividad, anulando a la vez el significado de materia. Estamos tan preocupados por mirar lo que hace el vecino…y jamás cambiaríamos ni un tercio de nuestra satisfacción personal por quién más queremos. Porque nos han convencido de que destruirnos a nosotros mismos no trae nada bueno. Pero si con nuestras creaciones nos cargamos todo lo que tengamos delante, el error no tendrá mayor trascendencia.

Vivo en una ciudad donde todo el mundo está muerto. Podría vivir en el Ártico, y su 2% de población también lo estaría. Y es aquí dónde más abro los ojos ante los demás, dónde veo acciones ciertamente cuestionables de gente que sólo busca mantener los pies en la tierra mientras la gran mayoría, cegada por su escalera de rayos de Sol, les cuestiona con el mismo discurso barato, y se quema, confundiendo la sensación con placer. Vivo en una ciudad que no me deja darle el 100% de mi satisfacción personal a quién más se la merece. A quién me levantó de la tumba. Pero, creedme, cuánto más grande y compleja es la materia, más lejos me lleva de perecer. No voy a volver a caer. Me quedo con mi genoma, gracias.

Una respuesta para “I’m not an artist”

  1. Blackburn Dice:

    Bueno, ya que tu has comentado en un post mio (cosa poco comun la verdad), lo menos que puedo hacer es pasarme por aqui a saludar. No comento tu post porque no creo haberlo entendido bien (soy asi de tonto), y por ello no quiero ser tachado de…. bueno, de algo malo….XDDDD.

    P.D.: Espero que no me odies por recomendar series a Abepunky…., a ver si unimos fuerzas y se ve de una vez Veronica Mars….XD

Escribe un comentario